Bullying, algo más que un tema de actualidad

Lola Collado Tarazón

Abuso, ofensa, victimización, acoso escolar, y el nombre de moda, bullying…. un sin fin de terminología que podemos utilizar para referirnos al maltrato psicológico, verbal y/o físico  producido entre escolares de forma reiterada.

No hay duda de que es un tema de actualidad, en repetidas ocasiones hemos podido escuchar en los medios de comunicación noticias en las que un niño o adolescente ha sido agredido por sus compañeros de clase. Sin embargo, los casos  que se convierten en  mediáticos sólo son la punta del iceberg. La cifra va en aumento y los medios se hacen eco de la noticia, por lo que cada vez son más los programas televisivos que se realizan para tratar esta problemática (“Proyecto Bullying”), se componen canciones (“Se Buscan Valientes” de El Langui) y se hacen series de televisión (13 Razones). Sin embargo, el acoso escolar no es algo nuevo, ni algo que sea consecuencia de las nuevas tecnologías, como se piensa muchas veces. Es cierto que éstas generan nuevas formas de maltrato que crea, aún más si eso es posible, una situación insostenible para quién lo padece. Sin embargo, es difícil situar su origen en el tiempo.

Entonces, ¿podemos hacer algo como padres, profesores o sociedad, para evitar este tipo de violencia?

No es tarea sencilla, pues en estos casos, los niños y adolescentes que son acosados no suelen hablar de esto sino todo lo contrario. Ya sea por miedo a mayores represalias o por vergüenza a  reconocer que no son aceptados por el grupo de iguales, estos niños suelen permanecer callados e intentan pasar desapercibidos. Por eso muchas veces se les describe como buenos, tímidos y obedientes. Pero lo cierto es que con frecuencia esta conducta suele estar motivada por el miedo, miedo a ser de nuevo el blanco de todas las burlas y abusos.

Esta situación sostenida en el tiempo puede producir serios problemas, tanto académicos como psicológicos. No es raro ver como en estos niños se produce fracaso escolar y muestran un fuerte rechazo a ir al colegio pudiendo llegar a aparecer alteraciones conductuales (irritabilidad, llanto o mala conducta en casa) y referir quejas somáticas (dolor de cabeza, dolor de barriga, vómitos, pesadillas, dificultades para iniciar o mantener el sueño, alteraciones en la alimentación, etc).
Es importante tener en cuenta que estos síntomas pueden cronificarse en el tiempo y provocar en la vida adulta alteraciones emocionales más graves que las padecidas durante la infancia. Según diversas investigaciones, aquellos sujetos que han sufrido acoso escolar pueden presentar a largo plazo altos niveles de ansiedad, depresión, crisis de pánico, agorafobia y en los casos más graves, autolesiones e ideación suicida.

Teniendo en cuenta todo esto, ¿qué podemos hacer?

Como padres es importante conocer bien a los hijos, esto es algo que parece evidente, sin embargo el ritmo acelerado de vida que llevamos lo dificulta. A veces, nuestra actividad diaria hace que nos centremos en las tareas académicas y no le demos tanta importancia a otras cuestiones, aun así es fundamental conocer la actitud que tiene el niño ante el colegio, si va a gusto, si tiene amigos, si juega en el patio, si lo invitan a cumpleaños, etc. Además de esto, algo muy importante a tener en cuenta son las peleas. Si se da el caso en el que el niño cuenta que se ha peleado con alguien en el colegio, es recomendable no reñirle ni minimizar el asunto, si lo hacemos la próxima vez no nos dirá nada. No decimos que aplaudan este comportamiento, por supuesto que no, pero sí que se le pregunte lo que ha sucedido y dejemos que se explique. Si tras su aclaración tenemos dudas de lo ocurrido es conveniente hablar con sus profesores. Reunirse con ellos periódicamente y abordar estas cuestiones es imprescindible, pues mejor que ellos nadie podrá informarnos.

Esto tan sólo son unas pinceladas de lo que se puede hacer para prevenir estas situaciones, pero, llegado el momento en el que veamos que el niño puede estar siendo víctima de acoso escolar hay que ponerse inmediatamente en contacto con el colegio para solucionarlo, y si el niño lo requiere, asistir a un especialista con el que se pueda abordar la situación.

La educación es nuestra mejor “arma”. Una buena formación rica en valores puede ayudar tanto al acosado como al acosador. Hablar con los hijos, determinar ciertos límites y normas, observar sus comportamientos y su estado de ánimo, y en definitiva, educar para un buen manejo emocional es clave para atajar este problema de raíz.

 

Acoso escolar

 

Artículo realizado por:

Lola Collado Tarazón

Psicóloga General Sanitaria

Área de investigación científica de Rorschach y métodos de diagnóstico clínico.

Máster en Psicología Clínica y de la Salud por la Universidad Católica de Valencia (UCV).

Máster en Fundamentos Básicos y Teoría de la Intervención Psicológica por la Universidad Camilo José Cela de Madrid

Diploma en Prevención de Conductas Adictivas por la UCV.


Especialista en Psicopatología Infanto-Juvenil y en Psicopatología de Adultos.

Experiencia laboral en la Universidad Católica de Valencia como Psicóloga en las Clínicas Universitarias, Orientadora en la Facultad de Psicología y en calidad de Tutora de Prácticas en el Máster de Psicología de la Salud.

Práctica profesional como Psicóloga Deportiva en el Club de Hípica de Comunidad Valenciana.

Psicóloga de Psicoemergencias CV (Asociación de Intervención en Emergencias y Catástrofes).

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