Cómo ayudar a una persona con ansiedad

Alicia Catalá

Recordemos que quien padece ansiedad se encuentra en una montaña rusa de sensaciones físicas y emocionales que no lo dejan vivir. Quien no ha pasado por esta angustia no sabe el sufrimiento. Por este motivo es importante conocer en qué podemos ayudar.

Debes saber:

  1. Deja de decir “no te preocupes que esto se te pasará pronto”, “siempre estas igual”, “deberías mirarte que no te afecten tanto las cosas”, “eso no es nada”, “por favor, cálmate”, “hay gente que lo pasa peor que tú”. Estas frases destruyen la autoestima de quien la padece.
  2. La persona con ansiedad no puede pensar con claridad, se bloquea.
  3. La norepinefrina y el cortisol son dos hormonas que ensombrecen los pensamientos y la persona con ansiedad está impregnada de ellas.
  4. La emoción que tiene una persona con ansiedad es la de miedo. Inmediatamente aparece la sensación de que algo puede pasarle.
  5. El cuerpo también reacciona y lo hace de diferentes maneras: taquicardia, sudoración, tensión muscular, agarrotamiento, sensación de ahogo, etc.
  6. La persona con ansiedad cambia de humor muy rápido, se irrita con mucha facilidad. Pocas cosas le motivan, tiende a ser negativa. Se levanta por las mañanas y su primer pensamiento es para la ansiedad ¿cómo estoy?, ¿qué me noto hoy?, ¿cómo pasaré el día?, ¿esto va a ser así de por vida?
  7. La persona se encuentra sensible.
  8. Recordemos que la ansiedad provoca mareos, a veces, nauseas o vómito. Altera el aparato digestivo, ataca al sistema respiratorio y circulatorio.

¿Cómo ayudarla?

    1. Empatiza; intenta ponerte en su lugar. No haciéndole caso no ayudas nada. Eso de dejarla hasta que se le pase tampoco ayuda.
    2. Infórmate sobre qué es la ansiedad, hay muchos tipos. Para ayudar, debes saber cuál padece la persona (pareja, padre, madre, hermano, amigo…)
    3. Puede ser: ansiedad generalizada, trastorno de pánico, fobia social, agorafobia, fobia específica, estrés postraumático, trastorno obsesivo compulsivo. Infórmate bien.
    4. Lo importante es saber un diagnóstico a través de un profesional.

 

  • Las frases adecuadas son: “no estás solo, estoy aquí contigo”, “yo te ayudo”, “no voy a dejarte con este sufrimiento, lo venceremos juntos”, “te voy apoyar siempre”, “te quiero, no lo dudes nunca”.

 

  1. Ten paciencia con la persona que la padece; con tratamiento y cariño se aprende a gestionar la ansiedad. Sugerir que haga cosas como ir a yoga, meditación, pasear, etc., ayuda, sin embargo, a veces la persona no lo hace porque prefiere la oscuridad de su cuarto y dormir, por lo tanto, no hay que presionar hay que comprender. Poco a poco irá dando pasos sobre todo si no presionamos, empatizamos y estamos a su lado.
  2. Hay que animar a la persona a que empiece un tratamiento y que no lo abandone.
  3. Comparte sus avances, en lo que veas que mejora.
  4. Anímale, cada vez que se encuentre sin ansiedad, a pegar emoticonos sonrientes que colocaréis juntos en una cartulina visible. Así comprobaréis los avances.
  5. Para controlar los mareos que produce la ansiedad, la mejor técnica de respiración es la diafragmática: imagina que dentro de tu cuerpo hay una botella que va desde la garganta hasta tu estómago. Toma el aire por la nariz y cuenta cinco para llenar la botella, reten el aire en el estómago contando hasta 3 y luego suelta el aire volviendo a contar hasta cinco para vaciar la botella. Hazlo con la persona con ansiedad varias veces hasta que se relaje.
  6. Ayuda a la persona a respirar así, haciéndolo con ella, no solo en los momentos de ansiedad, sino como una rutina diaria.

Y recuerda… que la depresión es exceso de pasado, el estrés exceso de presente y la ansiedad exceso de futuro. A veces solo necesitamos que alguien nos ayude a entender que no estamos solos y que sentir mareo, latir fuerte el corazón o no parar de pensar, no significa que nos vamos a desmayar o que estamos al borde de un paro cardiaco o que nos estamos volviendo locos.

Como dice la canción “solo… cógeme de la mano”.

Cómo ayudar a una persona con ansiedad

Artículo realizado por:

Alicia Catalá Seguí

Doctora en Ciencias de la Psicología y Directora del Centro Evaluador de la Personalidad.

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