Cómo seleccionar a un directivo

Son más del 90% en España las empresas medianas y pequeñas que absorben a más del 90% del personal que trabaja en industrias y comercios. Muchas de estas empresas tienen a familiares en puestos clave de la dirección. La mayoría de ellos han tenido estudios estrechamente relacionados con la dirección del puesto que ocupan.

En aquellos que poseen estudios Universitarios o de Escuelas de postgrado, la probabilidad de adquirir experiencia, es alta, si se preparan en las prácticas laborales. Nuestro centro, al igual que cualquier otro centro, no puede proporcionar esa experiencia, es personal e intransferible. Pero, sin embargo, sí podemos ofrecer «algo importante» para conocer a priori las cualidades naturales y adquiridas para conseguir los objetivos con mayor facilidad.

Los centros que se dedican a potenciar los conocimientos, hoy poseen buenos profesores. Pero no todos los centros están preparados para realizar diagnósticos con alto índice de fiabilidad.

Empresa es una unidad económico-social, integrada por elementos humanos, materiales y técnicos, que tienen el objetivo de obtener utilidades a través de su participación en el mercado de bienes y servicios.

Competencia profesional es lo que busca la empresa. ¡Exacto! Pero, hoy día, por encima de esa competencia, que es necesaria, está la competencia Psicoprofesional. La cuestión de fondo reside en la personalidad. Y ese conocimiento lo descubre la psicología. El problema es cómo.

Certeramente, la psicología posee medios de fiabilidad descriptiva, pero no todos los medios alcanzan el mismo nivel de utilidad. Ello es debido a las técnicas empleadas referidas a la personalidad. Hay técnicas sencillas que ofrecen una visión poco profunda, y métodos que presentan mayor grado. Y solo uno que se utiliza en colegios, clínica, procesos judiciales y recursos humanos, especialmente para la selección de directivos y especialistas ―los comerciales lo son― y personas elegidas para ascender a puesto de mayor responsabilidad o para cambiar de puesto.

Inteligencia; todavía se discute qué es. Nos unimos a quienes piensan que la persona inteligente, dependiendo del grado o nivel logrado en la prueba que utilizamos (Prueba Rorschach), es capaz de afrontar los problemas, deducir posibles soluciones, prever riesgos y tomar decisiones correctoras a los mismos con el fin de que el resultado se acerque al pronóstico que se persigue.

Obtener unos adecuados niveles de inteligencia depende de: la propia naturaleza (genética y herencia), la educación recibida, tipo de formación, ca­pacidad reflexiva (natural y adquirida para el cre­cimiento interno o madurez psicológica), experien­cia razonada desde el juicio coherente. El que posee un nivel alto de la calidad de la inteligencia tiende a mostrarse más humano que el poco inteligente. También es luchador con volun­tad de contribuir al bien social.

No obstante, el control emocional es la capacidad que tiene la persona para frenar los impulsos instintivos, afectivos y las reacciones emotivas, frente a situaciones frustrantes o de éxito; queda unido al crecimiento interno. Entendemos que un mayor con­trol consolida una mayor madurez psicológica. Por el contrario, un bajo control emocional es consecuencia de una regresión hacia lo infantil. Todo directivo de­bería tener un buen control emocional. Nosotros lo descubrimos.

Artículo realizado por:

Alicia Catalá Seguí

Doctora en Ciencias de la Psicología y Directora del Centro Evaluador de la Personalidad.

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