Érase una vez…el Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil

Ana-Bell Ferrer

ÉRASE UNA VEZ… un sinfín de libros que trasportaban a quienes los leían a un mundo mágico y libre, donde todo era posible… las mentes se enriquecían y afortunadamente, todas las mentes que leen, siguen alimentándose de miles de palabras creando emociones diversas donde perderse.

El dos de abril fue elegido como el día del mundo de los libros infantiles en honor al escritor danés Hans Christian Andersen, reconocido por sus grandes obras infantiles y por ser el primer gran clásico de la literatura infantil en obras tan conocidas como: “El patito feo”, “La sirenita”, “El Soldadito de Plomo”, “La reina de las nieves” “El sastrecillo valiente”, etc.

Existen otros autores clásicos, también muy conocidos, como Charles Dickens “Cuentos de Navidad” o los Hermanos Grimm “Blancanieves”, “La Cenicienta” entre muchos otros. Sin embargo, los más transmitidos y que comparten todas las culturas, son los cuentos tradicionales, que han ido pasando de abuelos a nietos, de padres a hijos, generación tras generación de forma oral, contados con cariño desde el sillón del salón o tumbados en la cama.  

Los libros infantiles y juveniles llenan de información a niños y a jóvenes haciendo despertar su imaginación con un significado simbólico que les ayuda a enriquecer sus mentes y sus capacidades cognoscitivas y emocionales, sumando alternativas a las distintas circunstancias que se les puede presentar en el juego o en sus respuestas habituales. Además, un libro no es sólo un conjunto de letras intercaladas, para todos se convierte en aquello que nos ayuda a descubrir el mundo y conocernos mejor e incluso llegar a ser un buen compañero de viaje.

Les enseña valores, tratan los sentimientos y la calidad humana a través de los personajes. Fomentan la empatía y su capacidad de identificación y superación.

Aunque es importante la lectura, la forma de transmitir los cuentos es principalmente la oral. El niño normalmente no accede a la literatura por aprender a leer o escribir, sino que se ve atraído por el oído mediante los juegos rítmicos, corporales y narraciones. De esta forma va conquistando las lecturas previas.

Tanto los cuentos de hadas, los cuentos de costumbres y los cuentos literarios hipnotizan a los niños con su rima, su intriga, su sabiduría y en definitiva con su magia. Esta es la importancia de la lectura de los cuentos. No deben caer en el olvido fruto de las tecnologías, debemos ser conscientes y protegerlos enseñándoles a nuestros pequeños y jóvenes, que el mejor movimiento de las neuronas es a través de ellos. Los libros son un vínculo transferencial inconsciente que influye en la calidad de la relación con el otro: influye en la ilusión para curiosear, permite aceptar nuevas experiencias y potencia percibir conexiones y descubrir significados. De esta forma mejora los conflictos, los desencuentros…

Un libro infantil conlleva implícitamente las bases emocionales del aprendizaje, ello aumenta la experiencia de satisfacción y la capacidad de contención que son necesarias para desarrollar la curiosidad, el aprendizaje y la construcción de la identidad. Facilita un factor emocional interno como es el equilibrio entre el amor y el odio. Y promueve las experiencias interiores permitiendo crear representaciones mentales, imprescindibles para el aprendizaje.

Por todo ello, fomentemos y participemos en la lectura de los libros infantiles y juveniles. Retomemos también nosotros mismos, como adultos, esos libros infantiles que en su momento nos trasportaron a un mundo mágico, imaginario, único y valioso para nuestro desarrollo social, emocional y cognitivo, de esta forma podremos leérselos a nuestros pequeños, empatizando con ellos en una diversidad de emociones de calidad.

Y colorín colorado, este artículo se ha acabado.

Día Internacional del Libro

Artículo realizado por:

Ana-Bell Ferrer Gómez

Psicóloga Sanitaria

Área de investigación científica de Rorschach y métodos de diagnóstico clínico.

Especialidad en Psicología y Psicopatología perinatal e infantil.

Formación en psicología infantil en Hospital Sant Joan de Dèu (Barcelona).

Formación en psicología psicoanalítica de adultos y reproducción asistida en Fundaciò Puigvert (Barcelona).

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