Día Mundial de la Madre Tierra

Pilar Gallur


Celebramos este día para recordar que el planeta Tierra y sus ecosistemas nos dan la vida, y el sustento.  También para concienciarnos de cuál es nuestra labor como residentes de este planeta, para cuidarla y agradecer todos sus frutos, el aire que nos ofrece para respirar, el fuego de su corazón que, a lo largo de 4,543 miles de millones de años, late con fervor y energía, la lluvia, los océanos, los seres que alberga.

La Madre tierra como se le conoce en occidente, la Pacha Mama en América del Sur, o Gaia en la mitología griega, se asemeja a la mujer en muchos aspectos, ya el mismo Platón veía a la tierra en el Timeo como una nodriza, una generosa mujer que proveía las necesidades de la humanidad.

La semejanza se basa en que la tierra es nuestra madre auténtica, y no un mero símbolo poético. Se podría hacer un paralelismo con las funciones femeninas, menstruaciones, embarazos, partos, lactancia, y los ritmos de las estaciones del planeta. Nuestros cuerpos se transforman, florecen en la primavera de la maternidad y menguan en el invierno de la menopausia; producimos savia de vida en forma de sangre o leche de la que se nutren los brotes que nacen de nuestro ser. Por maternidad no solo entendemos un embarazo de 9 meses y parir, también es el acto de dar amor, educación, dotar a los niños de conocimientos que le ayuden a enfrentarse a la vida con autonomía, respeto y consciencia.

En la mitología encontramos figuras maternas, las Diosas Madre, que no siempre han parido un bebé, sino que a menudo eran dadoras de vida o alimentos físicos y psíquico en un sentido más metafísico (más allá de cuerpos físicos). Estas Diosas Madre son representaciones de la fertilidad, relacionadas con las cosechas y con la capacidad de la tierra de crear vida y alimentos. A menudo se habla de la Madre Tierra, femenina, que engendra y “pare” la vida que hay en ella.

En los inicios de la vida del ser humano, las primeras reacciones ante la naturaleza fueron de temor y asombro. Las primeras divinidades fueron Diosas consideradas como la Gran Madre, lo divino como raíz del ser y en estrecha relación con la vida. Algo semejante pasó ante la mujer, pues el varón contemplaba asombrado la función materna que se desarrollaba en los cuerpos femeninos, a la vez que también respetaba los conocimientos femeninos en las técnicas de recolección y transformación de materias primas (las mujeres recolectaban y ejercían de “curanderas” a través de plantas medicinales mientras los hombres cazaban) Esta situación de admiración de mujer y tierra duró mucho tiempo, hasta que se invirtió, y por ello ahora existe el día de la Madre Tierra, para que tomemos consciencia de lo importante que es cuidar al Planeta, aspecto que durante miles de años no era necesario recordar, porque cada día los seres humanos realizaban ofrendas en modo de agradecimiento por cada uno de los frutos que obtenían de la Pachamama.

Día Mundial de la Madre Tierra

Artículo realizado por:

Pilar Gallur Gimeno

Psicóloga terapeuta licenciada en la Universidad de Valencia.

Máster en Psicología Clínica y de la Salud por ISEP.

Área de investigación científica de Rorschach y métodos de diagnóstico clínico.
Diploma en intervención multidisciplinar para trastornos de la personalidad. Diploma en mindfulness por ADEIT-UV.

Experiencia laboral en centros de protección de menores, atendiendo adicciones tóxicas, trastornos de conducta y necesidades educativas especiales. Intervención en centros de día especializados en trastorno de la conducta alimentaria. En la actualidad miembro del LOPF, elaborando informes psicológicos periciales para los juzgados.

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