Día Mundial del Abuelo

Sandra Luján

El día no ha sido elegido al azar, ya que se ha hecho coincidir con la festividad de San Joaquín y Santa Ana, los abuelos de Jesús.

Los abuelos tienen una magia especial que los niñ@s sienten, son varias las razones de este sentimiento, ellos les brindan amor incondicional con un toque entrañable, se unen a la diversión fruto de la ausencia de la importancia que se le da al qué opinarán los demás si los ven realizando ciertas conductas que interpretan como no prototipo de ese rango de edad, cuentan con experiencias de vida llenas de consejos, sabiduría y trucos habilidosos para afrontar diferentes situaciones de vida. Se atreven a compartir sentimientos y preguntas que de primera línea les puede costar más enfrentar con los padres, los abuelos facilitan el camino, como mediadores y guías.

También se esfuerzan por adaptarse a los cambios de esta nueva era, a comprender el mundo en el que se relacionan sus niet@s.

Son ejemplos de sostén de familia, de cómo enseñaron a sus padres y ahora a ellos, escuchan el testimonio de las aventuras familiares, las felices y las difíciles.

No importa el tiempo que pase, siempre se recordará como el primer día las caricias que ellos dan, sus bromas, sus peculiaridades de personalidad, las lecciones que nos dieron, los sustos que nos hicieron pasar cuando se ponían enfermos y cuando llegue el día de su muerte, ell@s seguirán eternos en nuestros corazones, serán como nuestros héroes que seguíamos de pequeños, pero hechos realidad, el orgullo que sentimos hacia ellos arderá con fuerza en nuestro interior y siempre serán nuestros abuel@s, siempre habrá alguna estrella en el cielo que nos haga recordar que su luz sigue viva en los sentimientos de quienes les amamos, en su legado de vida y en algún lugar del Universo desde el cual seguiremos escuchando y comunicándonos con ellos. No hay espacio tiempo para el Amor, es como la energía, ni se crea ni se destruye, se transforma. ¿A qué estrella mirarás hoy para recordarlos? Si aun están a tu lado, contempla el brillo de sus ojos, y estén en esta vida o en otro plano, agradece que están o pasaron por la tuya.

Día Mundial del Abuelo

Artículo realizado por:

 

Sandra Luján Murciano

Psicóloga con Habilitación General Sanitaria

Máster Terapia cognitivo conductual por CETECOVA (Centro de Terapia de Conducta Valencia)

Área de investigación científica de Rorschach y métodos de diagnóstico clínico.

Docente colaboradora de la Universidad Europea de Valencia.

Orientación Logoterapia y análisis existencial por AESLO (Asociación Española de Logoterapia Madrid)

Psicóloga Asociación Viktor Frankl Valencia (Acompañamiento Duelo)

Psicóloga de Psicoemergencias Valencia (Asociación de intervención en Emergencias y catástrofes)

Postgrado Psicooncología por ISEP (Instituto superior de estudios psicológicos)

La leyenda de los abuelos

Hace poco, de forma muy oportuna, una muy buena amiga me compartió el siguiente escrito realizado por la Señora María Marín y ahora quiero compartirlo con vosotr@s:

“Cierta vez un ángel sabio tuvo que enseñar a los ángeles pequeños cómo eran los hombres en la tierra y cómo los conocerían cuando bajaran a ella.

El Ángel les dijo: hay distintas categorías de personas y tenéis que aprender a distinguirlas. Hoy os voy a hablar de los abuelos porque os va a ser muy fácil descubrirlos entre los demás.

De los muchos valores que tiene el ser humano los abuelos los reúnen todos. Cuando veáis personas que caminan, pero no corren porque sus piernas no lo permiten, son los abuelos, sin embargo, irán ligeros si alguien de su familia o sus amigos los necesitan.

Cuando están con sus nietos, su cara es diferente a todas las demás porque expresan un cariño inmenso, y el orgullo de considerar a esos niños los mejores, y si les preguntas te dirán que son los más sonrientes, los más inteligentes, los más hábiles y son los que más les quieren. Aunque no tengan voz, les contarán historias que les entusiasmarán y les enseñarán canciones que ellos siempre recordarán.

Si les tiemblan las manos les será difícil comer bien, ya no podrán coser o tejer jerséis para sus nietos o escribir bien, pero sus brazos estarán fuertes para abrazarles cuando se acerquen.

Si les miráis a la cara veréis sus ojos brillantes y en muchas ocasiones, alguna lágrima derramada. Estando rodeados de gente se sienten aislados con sus recuerdos, quizás pensando en algún ser querido que se fue, la vida junto a ellos vivida y no olvidada…

Los abuelos desean una voz que les susurre TE QUIERO, un abrazo que se les dé con amor, unas preguntas para ayudar con su experiencia, una caricia para sentir que forman parte de una familia.

Al mirarlos, pensad que cuando tenían 10 años también junto a ellos había un padre y una madre, hermanos y hermanas queridos, a los dieciséis tenían alas en los pies, soñaban en conocer pronto a su amor, eran novios a los veinte y a los veinticinco tenían sus propios hijos para vivir en un hogar seguro y feliz, a los treinta se dieron cuenta que los hijos crecen deprisa, a los cincuenta los hijos se habían ido, pero a los sesenta otros bebés juegan en sus rodillas.

Han tenido días de dolor y días de alegría y piensan en los años transcurridos, en el amor conocido, en que el cuerpo se marchita, la gracia y el vigor se van; en su mente todavía siguen siendo jóvenes porque recuerdan los gozos, aman y viven la vida con fuerza, con ilusión, sobre todo con amor y aceptan la realidad, nada es eterno.

Los distinguiréis porque el amor nunca les abandona y son tan sensibles que sabrán cuando ha pasado un ángel junto a ellos, pero al abrir los ojos y mirar a los nietos sienten que el ángel más hermoso es cada uno de ellos y aunque su corazón no esté fuerte, su amor es tan grande que todo su cuerpo es amor.”

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