El Síndrome del Emperador. Hijos Tiranos

Alicia Catalá

¿Tu hijo te lleva ventaja y es el amo de la casa? ¿Le gusta mandar, no atiende a las normas, es un desobediente, ves como maneja tu vida y ha llegado a pegarte o lo ha intentado? ¿Está convencido de que él puede dominar, elegir, dictar las normas y que puede hacer las cosas según le apetezca? Si tus respuestas son afirmativas, estás ante un hijo tirano, el denominado Síndrome del Emperador.

Debes saber:

  1. Este Síndrome del Emperador también es denominado en psicología como Trastorno Oposicionista Desafiante, cuando ya se ha vuelto enfermizo.
  2. Estos comportamientos de chantaje emocional, llantos, rabietas, gritos, golpes, etc., provocan, en algunos padres, actitudes de permisividad, provocando que el niño obtenga todos sus placeres. Grave error.
  3. Afecta a toda la familia creando situaciones de estrés que desembocan en depresión y angustia vital.
  4. Este síndrome suele aparecer en los niños alrededor de los 5 años, por lo que deberíamos plantearnos cómo gestionar las rabietas antes de esta edad y si no sabemos qué hacer, hay que visitar a un profesional que nos asesore.
  5. Son los futuros adolescentes egoístas, maleducados y déspotas, por consiguiente, futuros adultos engreídos, soberbios, problemáticos, agresivos y manipuladores.
  6. Recordar que los comportamientos de la infancia se arrastran a la etapa adulta.
  7. Desde pequeños su único objetivo es conseguir todo lo que desean con unos niveles de tolerancia bajo cero.
  8. Las causas están relacionadas con factores biológicos, educativos y psicosociales y no solo por tener unos padres permisivos y consentidores, pero bien es cierto que la permisividad lleva a la tiranía en un futuro próximo. Cada familia es un mundo.
  9. Son niños que no han aprendido el autocontrol y no han tenido límites bien definidos.
  10. Puedes saber si eres permisivo y no marcas límites si haces lo siguiente con tus hijos:
  • Lo castigas y no lo cumples.
  • Le permites que haga lo que quiera y cuando quiera.
  • Por no oír sus gritos le compras o le das lo que ha pedido.
  • Le consientes que ponga el canal de televisión que a él le gusta, aunque no sea el adecuado.
  • Le sigues limpiando tú cuando termina de hacer sus necesidades y ya es mayorcito.
  • Le permites que se acueste a la hora que desea.
  • Come lo que pide y si no le gusta lo que hay le haces otra cosa.
  • Le gritas, le pegas y después le pides perdón abrazándole y suplicándole.
  • Consientes que te levante la voz y que tome el mando de tu vida sin recordar que el adulto que educa eres tú y no él.
  • Si os habéis divorciado y terminas comprándole todo lo que te pide porque tienes miedo de que deje de quererte.
  • Si le dedicas poco tiempo de calidad a tu hijo y luego le concedes sus caprichos para compensar.
  • Si no controlas a los abuelos cuidadores del niño que permiten sus conductas tiranas porque quieren darle a su nieto todo aquello que ellos no pudieron tener.

Cómo prevenir:

  1. Cuando veas talleres, cursos, artículos, libros, etc. sobre “Cómo desarrollar la Inteligencia Emocional de nuestros hijos”, no dudes en acudir o leer sobre el tema.
  2. Debes dar ejemplo con el diálogo y el razonamiento.
  3. Deja de gritar.
  4. Aprende a escuchar y a respetar a tu hijo para que él haga lo mismo.
  5. No toleres nunca la violencia y descubre sus mentiras.
  6. Márcale pautas de conducta y horarios para que cree una disciplina.
  7. Los “noes” tienen un por qué y los “síes” también. No es solo ¡porque lo digo yo!
  8. Acude a un profesional para que te indique las pautas a seguir.

Y recordar que “los gritos no educan, ensordecen el corazón, cierran el pensamiento y destruyen el respeto volviéndote violento”

Artículo realizado por:

Alicia Catalá Seguí

Doctora en Ciencias de la Psicología y Directora del Centro Evaluador de la Personalidad.

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