¡Verano, veranito! Cuidado con la hormona del estrés: el cortisol

Alicia Catalá

Queridas familias:

El verano debe ser para todos. Las situaciones nuevas que produce esta pausa estival unido al calor, las horas libres, la falta de organización, el tener o no tener vacaciones y la necesidad de recurrir a los abuelos o a alguien que pueda quedarse unas horas con los niños… los problemas cotidianos, más alguno añadido que no suele faltar… todo ello, provoca que nuestro querido cortisol (la hormona del estrés) se eleve.  Ya nos hace visitas a lo largo del año y ahora que deberíamos bajar los niveles, disfrutar, desconectar y relajarnos es muy posible que nos ocurra todo lo contrario.

No solo los mayores, adultos y adolescentes pueden padecer estrés, los niños también. Nuestro estilo de vida es cada vez más rápido y estresante, nuestros cuerpos terminan bombeando cortisol casi constantemente, lo que puede causar estragos en nuestra salud si no frenamos a tiempo. Cuidado con esta hormona que provoca ansiedad y depresión entre otros problemas de los que ya hablaremos en otro artículo.

Reconocer el estrés en nuestros niños no es fácil porque cuando vemos cambios de conducta durante el verano, pensamos simplemente que están aburridos porque no saben jugar con nada que no sean videojuegos o que tienen sueño o están cansados. Sin embargo, cuando vemos los cambios durante el curso nos ponemos en marcha con profesionales para ver qué le está pasando al niño. Os invito a pensar más allá. Estar atentos cuando:

  1. Vuestro hijo cambia de conducta sin explicación aparente y tiene reacciones exageradas para lo que ha sucedido, sea en vacaciones o no.
  2. Cambia de humor.
  3. Empieza a tener mal comportamiento y además continuado.
  4. Cambios en los patrones del sueño y pesadillas.
  5. Vuelve a mojar la cama.
  6. Algunos niños experimentan efectos físicos que incluyen dolor de estómago, de cabeza, problemas de atención (tropiezan más de lo habitual).
  7. Otros niños vuelven a chuparse el dedo, enroscarse el cabello o tirar de él, meterse el dedo en la nariz continuamente.
  8. Comenzar a mentir.
  9. Agredir a otros niños.
  10. Desafiar a la autoridad.

Todos estos síntomas que produce la elevación de la hormona del estrés (cortisol) podéis controlarlos siguiendo estos pasos:

  1. Lo primero es tomar consciencia de que nosotros, como adultos, también podemos estar estresados por diferentes circunstancias. ¡Sí familia, el verano también estresa si no sabemos organizarnos!
  2. ¡No somos perfectos! Ni nosotros, ni nuestros hijos. Asumir estas frases nos hace sentirnos menos culpables cuando las cosas se disparan.
  3. Hacer un esfuerzo por tomarnos las cosas con humor.
  4. Organizar los tiempos. Si hay pequeños, que cada hora esté un miembro adulto de la familia pendiente de ellos, así todos tienen tiempo de descansar.
  5. Mentalizarnos que gritar no sirve de nada. Bueno… sirve para subir el cortisol.
  6. Las normas de casa y la planificación siempre escritas con cariño y puestas a la altura de la vista de los niños. Es muy efectivo que ellos participen dibujando las normas al lado de la frase: hacer la cama con un dibujo de una cama, poner la mesa con un dibujo de un plato, tenedor y cuchara, etc.
  7. Tener en cuenta la edad y la personalidad del niño para poner exigencias y normas.
  8. Los límites (lo que no debemos consentir) hay que ponerlos junto a las normas. Los padres también debemos poner nuestras normas por escrito para que los “peques y no tan peques” vean que también tenemos.
  9. Cuidado con los castigos, es mejor prevenir enseñándoles la consecuencia de un acto. En el caso de tener que poner un castigo debéis tener en cuenta que sea corto en tiempo e inmediato. No sirve decir “todo el verano sin tele” porque esto no lo vais a cumplir y es desmesurado.
  10. Hay que negociar: “cambiamos el poner y quitar la mesa durante toda la semana por cine el sábado con palomitas”
  11. Organizar juegos, manualidades y lectura, unido a un rato diario de “deberes de verano” (preferible después de desayunar y tres días a la semana) dependiendo de cómo haya ido el curso escolar. Recordar que “el ejercicio es al cuerpo lo que la lectura a la mente”.
  12. No os olvidéis de vosotros como pareja, es importante que tengáis vuestros momentos de intimidad y de relax. Bien organizados; se puede.

Os deseo feliz verano a todos y recordar siempre que “nuestros hijos seguirán nuestros ejemplos, no nuestros consejos”. No nos toca más remedio que si somos los modelos a seguir; vigilemos nuestras conductas.

Artículo realizado por:

Alicia Catalá Seguí

Doctora en Ciencias de la Psicología y Directora del Centro Evaluador de la Personalidad.

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