La gran importancia de los derechos de la infancia: bienestar y desarrollo

Pilar Gallur Gimeno

Los niños, esas personitas tan desprotegidas a día de hoy, que necesitan no sólo un día para ser mirados y valorados por los gobiernos, el día del niño es todos los días, y como adultos responsables tenemos que velar para que todos los niños tengan los mismos derechos, sean de un continente tercermundista o del primer mundo.

¿Qué está pasando en la sociedad? Vemos la televisión o el periódico y mayoritariamente nos informan de tragedias, violencia de género, bullying (acoso escolar), guerras, refugiados que en un pasado reciente vivieron como muchos de nosotros, tenían su casa, su trabajo, los niños iban al colegio, jugaban felices con la inocencia y bondad características de este periodo evolutivo, sin miedo y libres en la calle. Estos niños que soñaban con ser profesores, médicos, futbolistas, veterinarios…etc. Que soñaban con formar su familia y comprarse un barco grande, incluso algunos soñaban con tocar la luna cuando fueran mayores. Un día, los adultos, los gobiernos y los altos mandatorios hicieron que estos niños dejaron de sonreír, y la inocencia que les caracterizaba desapareció, y muchos cambiaron armas de juguetes por armas de fuego. Y así dejaron de confiar en el mundo y en los adultos. Estos niños son parte del futuro, serán los adultos que ahora tenemos en la sociedad, adultos que no valoran la vida, no valoran a las personas y no tienen nada que perder, pues ya lo perdieron todo en la infancia.

Otros niños que viven en un entorno familiar y social en los que la violencia física y verbal forman parte de la rutina diaria, donde los mayores ejercen abuso de autoridad y humillan a los niños porque piensan que para que un niño sea educado primero hay que hacerle sufrir.

Niños desprotegidos que son abusados de manera sexual por miembros de su propia familia, o gente de su entorno, niños y niñas explotados sexualmente que viven en las calles para vender su cuerpo, y nunca más jugaran con sus juguetes. Esto no es un hecho aislado, esto ocurre en muchos países y se está haciendo mucho trabajo para erradicar esta crueldad, pero no es suficiente ¿Qué está ocurriendo en el mundo? Y ¿qué hacemos nosotros para cambiar esta cruda realidad?

Los adultos, los gobiernos, etc. tenemos una gran labor para aliviar el dolor y la desprotección que sufren muchos niños del mundo. Tenemos que tejer una red de fraternidad o sororidad (en términos femeninos), para que estos niños vean el mundo más amable, sientan que tienen derechos y que son respetados y acompañados en su infancia. Una etapa por la que todos hemos pasado, y en la que el amor y la seguridad que los adultos nos podrían brindar, era más valioso que cualquier bien material que nos ofrecieran.

Fraternidad o sororidad es el afecto entre quienes se tratan como hermanos, el ser humano es un animal social, y tiene una necesidad grande de pertenencia grupal, de formar parte de algo, y los niños todavía más. Necesitan ser valorados, formar parte de la sociedad, y crear vínculos estrechos y respetuosos entre sus iguales, perteneciendo a la misma o a diferentes culturas, religión, países, diversidad sexual etc. Es crucial que los adultos les transmitamos esos valores de tolerancia, igualdad y compañerismo. Pues los niños de ahora, son el futuro y en nuestras manos está que crezcan fuertes desde las raíces de la educación, que sientan que son un todo, y que las guerras, la violencia, los abusos, etc.…no tienen sentido en el desarrollo de la especie, porque hemos tejido fraternidad o sororidad y somos un todo.

La gran importancia de los derechos de la infancia: bienestar y desarrollo. Niños jugando

Artículo realizado por:

Pilar Gallur Gimeno

Psicóloga terapeuta licenciada en la Universidad de Valencia.

Máster en Psicología Clínica y de la Salud por ISEP.

Área de investigación científica de Rorschach y métodos de diagnóstico clínico.
Diploma en intervención multidisciplinar para trastornos de la personalidad. Diploma en mindfulness por ADEIT-UV.

Experiencia laboral en centros de protección de menores, atendiendo adicciones tóxicas, trastornos de conducta y necesidades educativas especiales. Intervención en centros de día especializados en trastorno de la conducta alimentaria. En la actualidad miembro del LOPF, elaborando informes psicológicos periciales para los juzgados.

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