LOS CAMBIOS DE MARTINA | El búho sabio (Cap. 2)

Justo cuando se gira para cerrar la ventana que había permanecido abierta para que se ventilara la habitación, tal cual había pedido su madre, aparece un búho de un tamaño no muy grande. Le llamó mucho la atención que a pesar de cerrar la ventana siguiera apoyado en la repisa. Martina volvió abrir las puertas, dejó entrar al búho en el habitáculo, cerró las ventanas para que no escapara y se sentó a contemplar la belleza de su plumaje.

Y de repente, en su mente, empezó a escuchar una voz. Fue algo impresionante, por lo menos así se quedó Martina: impresionada. No sabía si estaba iniciando un proceso de locura o que verdaderamente el búho hablaba.

―Me llamo Sabio, soy el encargado de hacer cumplir tu petición de cambio, yo soy tu guía. Martina empezó a pellizcarse para comprobar que estaba despierta, y sí lo estaba. Muy sorprendida se dejó llevar por la fantasía y decidió saber más sobre el animal y su magia.

―Si tú eres mi guía, también puedes saber cosas que me van a pasar.

―Es posible ―contestó Sabio.

―Bien, pues hace mucho tiempo que tengo una gran ilusión y me gustaría comprobar si tienes esa capacidad, ahí va la pregunta ¿voy a conocer alguna vez a los chicos de One Direction, mi grupo preferido?»

―Anda que tú también… vaya preguntita que me haces para ser la primera vez que nos conocemos, pero como dudas de mí hoy sólo te diré que conocerás a unas personas que te llevarán a conocerlos, ahora bien, tendrás que pasar una prueba: sólo los conocerás si empiezas cambiando toda tu habitación que ahora la tienes hecha un desastre porque no le haces caso a tu madre y te piensas que los demás están a tu entera disposición. Piensa que si no la arreglas tu madre siempre estará enfadada contigo y eso impedirá que conozcas a estas chicas que te llevarán a conocer a tu grupo preferido, ¿lo captas?

―Ok, Sabio, te he captado perfectamente, por lo tanto ¡manos a la obra!

―¿Por cierto Martina? ¿Qué edad tienes?

―¿Por qué me lo preguntas?

―Por la pregunta, la veo un poco infantil, pero también entiendo que teniendo tu edad no es lógico tener la habitación como la tienes… entonces comprendo que hagas esas preguntas. Cuando te responsabilices de tus cosas harás preguntas más inteligentes.

―Oye, pues tengo 17 años. Tampoco te creas que tener 17 años es estar en la cima de la madurez, espabilado.

―Mira la niña… que cuando quieres bien que hablas como una mayor.

De esta forma fue como Martina organizó, limpió, ordenó y perfumó su habitación, lo hizo pensando en con lógica. Ella había decidido cambiar y así empezó. Como también sabía que al cambiar ella su actitud empezaría a cambiar su vida.

Artículo realizado por:

Alicia Catalá Seguí

Doctora en Ciencias de la Psicología y Directora del Centro Evaluador de la Personalidad.

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