LOS CAMBIOS DE MARTINA | Sentimientos (Cap. 6)

Martina no podía imaginarse que se podía sentir tanto dolor con el amor. Su primera discusión, sus primeras lágrimas, su primer frío. Esa mañana Alan le había puesto un whatsapp diciéndole que se verían sobre las 8 de la tarde en el parque, como tantas tardes hacían.

Se le había olvidado totalmente realizar los deberes de física. Encima, en tres días tenía un examen. Cuando llegó a casa por la tarde, antes de quedar con Alan, su madre había montado en cólera:

―¿Pero no pensarás salir sin haber terminado los deberes, no? ¿Dónde vas tan arreglada? ¡No sales! ¡Castigada para el resto de la semana!

Martina miraba a su madre con los ojos muy abiertos mientras pensaba: ¡Por Dios y encima hoy es miércoles!

―Mamá, por favor, te lo juro, los hago en cuanto vuelva, por favor, por favor…

―Pero… ¿dónde vas a toda prisa? Esto no me está gustando nada. Últimamente te veo un poco rara, ¿no te habrás enamorado, ¿verdad?, o peor aún, ¿no te estarás drogando , no?

―Mamaaaá, por favor… ¿enamorarme yo?, ¿drogas yo? Cogió sus cosas y salió corriendo de su casa. Menos mal que su madre accedió a que en cuanto volviese haría los deberes y repasaría el tema del examen de física.

Alan la estaba esperando tal cual habían quedado. Martina llegaba muy nerviosa.

―Vaya careto traes ―le dijo Alan sorprendido por su apariencia.

—La verdad es que he tenido una movida para salir que no veas, mi madre casi me mata, se me ha pasado totalmente el hacer los deberes de física y encima teniendo el examen–.

Alan la miró extrañado porque sabía que Martina era muy estudiosa, que nunca había sacado un suspenso y no quería que por su culpa tuviera problemas en su casa.

―No me gusta que vengas a verme si no has terminado los deberes y has estudiado, que luego me da mal rollo pensando que te van a echar la bronca por mi culpa. Yo los míos los tengo más que hechos y no te los voy a dejar porque te dije que así no me gustan las cosas. Debes comprometerte con tus temas y yo con los míos. ¿Les has dicho a tus padres que salimos?

―Ni pensarlo, tu qué quieres que me maten por las dos partes ¿o qué? Si le digo a mis padres que tengo novio se acabó la historia porque me consideran muy joven y para ellos el amor es perder el tiempo a nuestra edad porque quieren que estudie, mis padres son así.

―Entonces muy poco te tengo que importar si no les dices que me quieres. Martina, hay que luchar por las cosas de la vida, por aquellas que nos importan. Comprométete con tus responsabilidades y así podrás decirles que salimos. Para mí esto va muy en serio. Dentro de nada tenemos que elegir a qué universidad queremos ir o qué queremos hacer y no me quiero jugar mi futuro. Sé que te extraña mi madurez pero también es lo que me imagino que ha hecho que te enamores de mí.

Martina rompió a llorar, sentía que Alan estaba enfadado con ella. Un frío le recorrió la espalda. Era su primera discusión, sintió que él se preocupaba por ella, sintió quererlo de verdad. Se había comportado como una niñata y al escucharlo sintió vergüenza porque ella no tenía las cosas tan claras como él.

Artículo realizado por:

Alicia Catalá Seguí

Doctora en Ciencias de la Psicología y Directora del Centro Evaluador de la Personalidad.

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