SECRETOS DEL ALMA | Relato «Mi Canción» de PIPO dedicado a su Cleopatra

Su mirada arañaba el suelo de la sala. Cubierto con una gorra y sobre ella la capucha de la sudadera, como si viera el mundo a través de unos prismáticos. Aunque intentaba ocultarse, sus ojos lo delataban. Solo cuando levantaba la cabeza se podía ver quién era. Solo así se percibía su poder, la fuerza de la que no era consciente, esa lucha interna que se debatía entre la rebeldía y la aceptación a la vida.

—¿Qué llevas dentro de tu mente?

—Una lucha.

El joven se terminó de acoplar en el asiento frente a su psicoterapeuta. Sabía que solo le queda la opción de expresar lo que llevaba en su interior. Estaba dispuesto a todo.

—Entre mis guerras hay una que no me la puedo quitar de la cabeza. La guerra del amor. Ese amor que desgarra y que no puedes poseer. Del que te arrepientes por no haber hecho lo imposible por permanecer a su lado, del que no te puedes desprender… ni de su aroma… ni de su sabor… esta es “Mi Canción” escrita exclusivamente para “mi Cleopatra”. El recitado rítmico de las letras en mi música Rap explicará lo que siento. Esto es lo que soy, esto es lo que estoy viviendo:

“No hay tiempo para historias largas

épocas de rachas malas

no pasa nada “ma niga” subo al de arriba

y cambia mi vida…

Una bala en la recamara, un AS bajo la manga

pasó lo que me temía,

mi chica, mi compañera de vida

me ha dejado en ruinas, muerto en vida.

Mi corazón bañado en tu ácido cítrico,

de tu estilo de amor y odio

que tanto odio.

Me levanto cada día con pesadillas,

aquel día se me ha grabado de por vida,

la mía,

una puñalada clavada por tu alma.

Transformada en una espina,

de esa rosa única que me hizo preguntar

seguir viviendo con corazón de hielo,

no sentir nada excepto el calor de la llama

que prendo para pegarle cuatro caladas.

Fumando para que se vayan esas movidas

como hoja movida por el viento,

O vivir con ese escozor, ese ardor de una

herida que suspira cuando se irá la jodida espina.

Poner una sonrisa que te defina la ira,

una careta apagada de mi alma en ruinas.

Miento si te digo que no quiero empezar de nuevo

Niñata Santa encerrada en cuerpo de diabla

mata con una de sus miradas

mi alma desatada.

Tras el roce de mis dedos por su cuello

muero por sus labios de deseo,

por su risa que conquista mi alma en ruinas

miro al espejo y mi reflejo llora por ella

mientras mi corazón se aferra a una botella,

fumo bebo y a veces con sexo

para matar mis pensamientos,

esos miedos escénicos que me hacen morir lento.

Miento si te digo que no te quiero,

miento si te digo que no te echo de menos,

miento si te digo que no quiero empezar de nuevo,

sacar el niño bueno que llevo dentro

era mi ilusión desde pequeño”.

PIPO

 La psicoterapeuta levantó su vista después de leer el texto y posando su mirada fija en los ojos del joven le dijo:

—El conseguir volver a tener ese amor, va a consistir en empezar de nuevo a crear la confianza que olvidaste en algún rincón de tu habitación. Esa fuerza con la que naciste y que de pequeño mostrabas ante los demás y ante ti mismo. Sal de tus prismáticos, muéstrate ante ella con tu madurez, ofrécele quién eres de verdad y obtendrás la calma que buscas. Te deseo mucha suerte, pero recuerda que tu destino lo formas tú.

Artículo realizado por:

Alicia Catalá Seguí

Doctora en Ciencias de la Psicología y Directora del Centro Evaluador de la Personalidad.

 

 

 

 

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